Segunda prueba: una pregunta complicada por correo electrónico
Para el segundo supuesto, empleé el correo electrónico, un canal donde la minuciosidad y el detalle mandan. Escribí un mensaje con una consulta enrevesada sobre las políticas de apuestas ligadas a unos bonos de bienvenida, un tema que suele liar a la gente. Lo envié un martes por la mañana. La respuesta automática de confirmación se recibió al instante, un detalle que siempre aprecias porque te quita ansiedad.
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