- Establece tus topes desde el primer día: Previo a comenzar a jugar, accede a la sección de juego responsable de tu cuenta. Fija restricciones sensatas para tus ingresos y tu sesión. Es la mejor prevención.
- Participa para disfrutar, no para recuperar: Acepta que las resultados negativos son parte del juego. No busques compensarlas subiendo apuestas o prolongando sesiones de forma compulsiva.
- Trata el juego como un gasto recreativo: Reserva un presupuesto específico, como harías para ir a cenar o al cine. Nunca uses dinero para obligaciones primarias o ahorros personales.
- Usa los recordatorios de actividad: Enciende las alertas que te informen del tiempo que llevas jugando. Te asisten a ser consciente y a realizar pausas.
- Verifica tu histórico con frecuencia: Examina tus operaciones para obtener una imagen precisa de tu participación. Es un buen método de evaluarte y ajustar hábitos si resulta preciso.