Aparte del detrimento económico, el usuario pierde cualquier promoción o recompensa que hubiese alcanzado durante el lapso que jugó sin autorización. Y desde un aspecto de visión legal, el usuario podría hallarse violando la ley de su mismo nación. Adquiere unos riesgos que se extienden más adelante de su relación con el casino. La culpa última siempre cae sobre el cliente, que tiene que conocer y respetar las reglas locales sobre apuestas online.
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